Verdades que se tienen que contar

1367 Words

Marina —Te amo Marina. Sé que debes pensar que es precipitado, pero yo quiero pasar el resto de mis días contigo. ¿Quieres casarte conmigo? ¿Precipitado? Lo último que podía yo esperarme esta noche era que me pidieran en matrimonio. Todo mi ser se quedó como en pausa, creo que no pude ni respirar por unos largos y eternos segundos. Paul seguía frente a mí, yo sentada y él arrodillado a mis pies, ofreciéndome un precioso anillo plateado con lo que parecía ser un diamante rosa en forma ovalada. ¿Rosa? No sabía que existían los diamantes rosas. Sea como sea nos habíamos convertido en el centro de atención de las mesas que se encontraban más próximas a nosotros. Parece ser que mi decisión iba a tener más espectadores de los que jamás hubiera podido imaginar. Tomé delicadamente

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD