DOS AÑOS ATRÁS El lunes se encontraron de vuelta en el café. Valeria vio entrar a Sofía. Cabello rubio recogido. Jeans. Blusa holgada. Lentes de marco grueso. Normal. Como si el viernes no hubiera pasado. Como si Diego no la hubiera evaluado. Archivado. Decidido que era una amenaza. Pero Valeria vio algo diferente en sus ojos. Preocupación. Miedo. Reconocimiento. —Hola. —Sofía se sentó frente a ella. Sin pedir permiso—. ¿Cómo estás? Las otras mamás conversaban en el otro extremo de la mesa. Sobre las maestras nuevas. Sobre las próximas vacaciones. Valeria y Sofía estaban en su propia burbuja. —Bien. —Automática—. ¿Y tú? —Pensando. —Sofía removió su café que acababa de pedir. Sin tomar un sorbo—. En el viernes. Valeria se tensó. —¿Qué tiene el viernes? —Ese día en tu casa

