Abigail Esta es mi segunda tostada con mantequilla y mermelada de la mañana. Normalmente la madre de Carlos no suele madrugar y no coincidimos temprano por la mañana, pero por ahí viene el patriarca, como todas las mañanas. —Buenos días Roberto. ¿Qué tal has dormido? —Buenos días Abi. Sí, dormí genial, ¿y tú? —Bueno, dormí a ratos estaba un poco intranquila. Tu hijo anoche no vino a la casa. Roberto arqueó las cejas y puso cara de sorpresa. Aunque a mí me daba un poco igual, no podía evitar sentirme intranquila. Tal vez ya había encontrado a otra con la que pasar las noches. No soy ninguna niñita enamorada ni nada por el estilo, pero que me aspen si no me jode un poco el pensar que ya puede estar tan alegre con otra. —Abi, seguro que se le debió hacer tarde en el trabajo o algo por e

