Nicolás no dijo nada. Tres pasos. Se detuvo. Calculó la distancia entre él y Diego, entre Diego y Valeria, entre todos ellos y Luca que estaba en el medio sin saber que era el centro de todo. Diego giró hacia él despacio. Con esa calma que no era calma sino su lenguaje de control. La misma cara que Valeria le había visto en cuatro años de matrimonio cuando alguien hacía algo que no estaba en su plan y él decidía en tiempo real cómo neutralizarlo. —Reyes. Una sola palabra. Su apellido. Como si nombrarlo fuera suficiente para definirlo. —Vargas. —La voz de Nicolás salió plana. Sin temperatura. Casi burlándose. Luca los miraba a los dos. Esa cabeza pequeña girando. Procesando. Armando con los materiales disponibles una imagen que todavía no tenía nombre. —Mami —dijo Luca—. ¿Qué pasa?

