Capítulo 075: Lo que no cabe en cien metros

1986 Words

Remedios le dijo que no se preocupara. Lo dijo así, sencillo, sin preguntar a dónde iba ni a qué hora volvía. Sólo levantó la vista de la labor que tenía entre las manos, dijo que Luca estaba dormido y que ella se quedaría despierta, que Valeria podía irse tranquila. Era la una de la mañana. Valeria se puso el abrigo en el pasillo. Se tocó las orejas. Los aretes estaban ahí. Siempre estaban ahí. Salió sin hacer ruido. El frío de Sigüenza en diciembre a la una de la mañana era otra categoría. No el frío de las tardes cuando todavía había luz y el pueblo tenía gente. Este era el frío de las piedras que llevan siglos enfriándose y que a esa hora ya llegaron a su temperatura más baja y no están dispuestas a ceder ni un grado. Valeria lo sintió entrar por el cuello del abrigo y no se moles

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