Tequisquiapan era exactamente el tipo de pueblo que la gente elegía cuando quería desaparecer sin irse demasiado lejos. Dos horas de carretera desde Guanajuato. Plazas con arcos de cantera. Jacarandas. El tipo de calles angostas donde los autos tienen que elegir entre pasar o dejar pasar. Un pueblo que olía a pan y a gente que había decidido que el mundo grande no le debía nada. Diego llegó cuando el sol ya estaba bajo. Encontró la calle Hidalgo sin dificultad. Los pueblos chicos no necesitan navegador. Solo ojos. El número 34 era una casa de fachada amarilla, modesta, con una maceta de geranios en la ventana y una bicicleta recargada en la pared exterior. El tipo de casa donde alguien había hecho un esfuerzo deliberado por hacer que las cosas se vieran bien aunque no hubiera dinero de

