TRES AÑOS Y SEIS MESES ATRÁS El pasillo se extendía como condena. Alfombra blanca. Pétalos de rosa esparcidos con simetría estudiada. Cincuenta pares de ojos girando hacia ella. Sonrisas de aprobación. Susurros de "qué hermosa" que se sentían como lápidas. Valeria apretó el brazo de su padre. Las piernas le temblaban bajo el satén que caía en cascada desde su vientre de seis meses. El vestido era perfecto. Había costado lo que Nicolás ganaba en tres meses. Tal vez cuatro. No pienses en él. Pero era imposible. Porque mientras caminaba hacia el altar. Hacia Diego que esperaba con sonrisa de triunfo apenas disimulado. Hacia el sacerdote que los declararía marido y mujer. Todo lo que veía era a Nicolás. El taller. Nicolás bajo un auto. Solo las piernas visibles. Jeans desgastados. Botas

