CUATRO AÑOS ATRÁS Las flores llegaron a las nueve de la mañana. Valeria estaba revisando correos cuando Patricia entró con el arreglo. Un ramo enorme de peonías blancas y rosas en un jarrón de cristal que debía costar más que su renta semanal. —Para ti, querida. —Patricia lo dejó sobre su escritorio con una sonrisa cómplice—. Alguien causó buena impresión. Valeria sintió que la cara se le calentaba. Abrió la tarjeta con dedos torpes. "Gracias por una velada inolvidable. Espero que sea la primera de muchas. — D." Elegante. Medido. Ni muy efusivo ni muy frío. Como todo lo que Diego hacía. Valeria tocó un pétalo. Suave. Perfecto. Probablemente importado. El tipo de flores que Nicolás nunca podría permitirse. No pienses en él. Pero era imposible no hacerlo. Porque Nicolás le había reg

