PRESENTE La puerta de la casa chirrió como un lamento. Valeria entró primero, sosteniendo la mano de Luca. El aire olía a polvo y tiempo muerto. La luz del mediodía se filtraba por las ventanas sucias, dibujando rectángulos pálidos en el piso de madera. —¿Aquí vivía la abuela? —preguntó Luca, mirando alrededor con ojos enormes. —Sí, mi amor. Tu bisabuela. —Está feo. Valeria soltó una risa corta. Amarga. —Sí. Está feo. Diego se había quedado en el hotel. "Tengo llamadas de trabajo", había dicho esa mañana, besándola en la frente. "Ve tú con Luca. Empiecen a revisar qué vale la pena quedarse." Qué vale la pena quedarse. Como si pudiera reducir los recuerdos de su abuela a una lista de inventario. Valeria soltó la mano de Luca. El niño corrió hacia el centro de la sala, sus pasos r

