Por dios esa mujer era odiosa. No tuvo ni la más mínima decencia de personarse en el juicio por la custodia de su hijo. ¿Es que no le importaba? No, definitivamente Maxime no pensaba luchar por su hijo.
Miró con pesar y rencor hacia el abogado que mandaba como su representante, poniendo como excusa que justo en ese momento se encontraba en un viaje por las islas griegas y era absolutamente ineludible. Idiota, debe de ser idiota prefiriendo primero irse por ahí con un viejo a unas islas, antes que estar con su hijo. Con lo único bueno que le ha dado la vida a ella, lo único que le quedará puro en esta vida y ella va y lo desprecia con cada poro de su ser.
Ethan no podía maldecirla más en su cabeza. Maldecía la hora en la que la conoció, pero no podía porque gracias a eso tiene a su hijo, a su único hijo. Curtis tenía razón, les hacían falta unas vacaciones y desconectar un poco de todo.
Después de escuchar ambas partes el juez se marchó unos minutos a deliberar un veredicto, pero el caso es que tardó apenas cinco minutos. La cosa debe estar cristalina para él.
Durante unos minutos el juez de familia dio un pequeño discurso sobre el amor filial y lo que debería ser el amor maternal a tan tierna edad, sin duda alguna le estaba dando un repaso a su ex mujer. La cosa es que en la sentencia provisional Ethan obtenía la custodia total y absoluta de su hijo. Tan solo se le permitiría a la madre visitarlo bajo el permiso y supervisión del padre si así lo quería el susodicho. Iba a ser que no, se repetía mentalmente Ethan, no pensaba dejar a su hijo solo con esa mala madre. Seguro el pobre acabaría más traumatizado de lo que ya estaba.
Ya por fin fuera de los juzgados y en el auto de camino a casa, se permitió hablar con Curtis.
—Lo ves Curtis, al final nos ha ido de perlas. Eres un agonías…
—Peeerdone usted, pero nos ha ido bien porque tu ex es una zorra que prefiere estar por ahí de viajecitos con ese viejo, antes que luchar por la custodia de su hijo. Da gracias que no te ha peleado en el juicio.
—Bah, tonterías. Por cierto, lo único que no me ha gustado es lo de que la sentencia es provisional. ¿Cómo es eso? —Curtis rodó los ojos.
—Eso es que da un mes de plazo a tu ex para recurrir la sentencia o alegar cualquier cosa que sea relevante para la custodia.
Un mes eh, eso no le gustaba para nada. Sería un mes donde seguro se desesperaría.
Una vez en casa ordenó a todos que empezaran a hacer las maletas suyas y de su hijo y que no olvidaran nada importante. Al día siguiente temprano por la mañana saldrían a tomar un avión rumbo al hogar de su niñez. En verdad lo esperaba con ansias, él añoraba su hogar y a su pequeña familia. Lo último que supo es que su madre hacía unos años que había delegado el negocio en manos de su hermano pequeño.
Jason se negó a ir a la universidad después del instituto. Vivió unos años con Ethan en Los Ángeles, pero al final no se terminaba de adaptar al ritmo de vida de tan inmensa ciudad y un par de años después decidió regresar a casa y tomar las riendas del pequeño negocio familiar.
Para ser justos Ethan invirtió algo de dinero en asociarse con algunos empresarios de la zona para crear un pequeño imperio para cuando se retirara del fútbol. Básicamente no quería poner todos los huevos dentro de la misma cesta. Ese era su plan para el futuro, invertía en su tierra natal y sobre todo en algo que no tenía que ver con el fútbol. Con los años había visto carreras arruinadas por una mala lesión, por las drogas, el alcohol y él no quería terminar así, haría todo lo posible para dejarle un buen legado a su hijo.
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Al día siguiente por fin los tres tomaban un avión privado que los dejaría en un aeropuerto muy chiquitito que pertenecía a Huntsville. Da lo mismo, lo que deseaba era llegar lo antes posible, nunca le habían gustado los aviones. Enarcó una ceja en dirección a su hijo. El niño estaba emocionado saltando encima de los asientos. Era todo lo contrario a su padre, estaba eufórico por viajar.
—Mira papi. Nub-nu-nubes.
Por un momento Ethan pensó que lo diría bien.
—Nathaniel, sé que estas emocionado pero debes permanecer sentado. Si hay un movimiento brusco te puedes hacer daño.
—Venga hombre, déjalo que disfrute. Este es su primer vuelo. Yo también estaría emocionado si tuviera su edad —Curtis abrió la boca—. A todo esto, que te tiene así de serio. Venga cuéntaselo al tito Curtis.
Que idiota es… Pero es verdad que Ethan estaba algo preocupado desde que recibió esa dichosa llamada ayer tarde.
Era una llamada un tanto perturbadora que hacía años que no recibía. Todos los compañeros del equipo conocían al dueño en persona, en algún momento de sus carreras se habían reunido con él, pero no era el caso de Ethan.
El dueño de su equipo, los Ángeles Chargers era un tipo misterioso que apenas hacía acto de presencia en los eventos sociales del equipo, o en entrevistas y cosas por el estilo. Era todo un enigma ese hombre. Casi siempre se relacionaban con su mano derecha, con su ayudante. A Ethan siempre le ha dado igual si ese hombre se quería hacer el misterioso empresario o no, pero lo de ayer lo trae muy pensativo.
—Ayer me llamó nada más y nada menos que el dueño del equipo —A Curtis casi se le desencaja la mandíbula de lo que la abrió.
—No me jodas, ¿don misterioso te llamó?
—Sí y me ha dejado muy pensativo sabes, no entiendo nada. Básicamente me dijo que se había enterado de que acudí a la fiesta del nuevo —los ojos de Curtis gritan ‟te lo dije”—. Te llevarías bien con él, me echó un sermón sobre el pudor, la decencia y esas cosas.
—¿Quiere ir al grano?
—Solo quería meterte en contexto. La cosa es que me dijo que había pensado en mi para en un corto plazo empezar a formar parte de los asuntos de la directiva del equipo. En un principio no tenía ni idea de a qué se refería, pero casi no me dejó ni hablar y me explicó que no tengo opción a negarme. Curtis ¿tú sabías algo de todo esto?
Curtis casi no podía decir ni palabra, para él también fue algo perturbador.
—Me he quedado sin palabras amigo, créeme que si supiera algo te lo habría contado. Pero, que yo sepa nunca antes un jugador en activo ha pasado a formar parte de la directiva. Se da de golpes una cosa con la otra…
—Pues eso mismo le dije yo cuando logré reaccionar. Resumiéndote mucho la conversación; ese viejo me amenazó con joderme la vida si me niego. Terminé gritándole que él no es quien para mandar en mi vida. Comentó que a lo sumo me quedaban dos o tres años buenos y que tenía que ir pensando en mi futuro. Cur, a partir de ahora te lo pido por favor, encárgate tú de ese viejo loco, sin duda alguna debe tener algún tipo de trastorno mental.
Curtis se quedó un poco preocupado, pero su amigo no parecía darle mucha importancia más allá de pensar que el dueño del equipo tenía principio de demencia o algo así.
Ethan no había avisado a su madre que llegaría justo ese día al pueblo. Se dirigió derechito al restaurante de su madre, su hermano le dijo que lo más seguro es que estuviera allí a esa hora.
Salieron los tres del coche, ya hartos de tantas horas de viaje, necesitaban estirar las piernas. Con paso decidido Ethan abrió las puertas del restaurante que tantos buenos recuerdos le había dado.
Entra como una exhalación y se queda parado, atónito. No puede creer lo que sus ojos ven. En seguida reacciona y le tapa los ojos a su pequeño hijo.
Quería darle una sorpresa a su madre… y al final el sorprendido fue él.